Carta Arqueológica

PRIMERA PROSPECCIÓN ARQUEOLÓGICA A LA CAÑONERA “FRANCISCO PIZARRO”

Partiendo de la premisa de que, “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama” (frase atribuida a muchos autores, entre ellos a Leonardo Da Vinci, pero que refleja una verdad manifiesta en la práctica cotidiana de la arqueología); para establecer una correcta tutela del patrimonio arqueológico pasamos inevitablemente por la necesidad de tener un conocimiento global de la realidad patrimonial del mismo. Motivo por el cual, se hace imprescindible desarrollar estrategias encaminadas a la elaboración de las Cartas Arqueológicas, instrumentos de inventario y catalogación; que en los últimos años se han mostrado útiles en todos los países en la gestión de los bienes patrimoniales tanto para el patrimonio arqueológico terrestre como para el subacuático.

La carta arqueológica subacuática se define como: “el instrumento metodológico rector para el desarrollo de la arqueología subacuática en una zona o región, que sirve de guía para la localización, identificación, evaluación y gestión de los yacimientos arqueológicos”.  (NIETO, XAVIER. 1984.).

Este importante instrumento metodológico puede considerarse como la base estructural sobre la cual se construye la gestión del patrimonio cultural subacuático de una nación o región determinada, de ahí que el otorgarle la significación y prioridad necesaria a su confección y gestión sea un elemento estratégico para la correcta tutela del mismo, tal y como se contempla en la Carta Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico adoptada por ICOMOS en el año 1990: «la protección de este patrimonio no puede basarse únicamente en la aplicación de técnicas arqueológicas. Exige un fundamento más amplio de competencias y conocimientos profesionales y científicos». La protección del patrimonio arqueológico, como se señala en su artículo 4, «debe basarse en el más completo conocimiento posible de su existencia, de su amplitud y de su naturaleza. Los inventarios generales con delimitación del potencial arqueológico son, por tanto, instrumentos esenciales de trabajo para perfilar estrategias de protección de dicho patrimonio».

Al mismo tiempo, estos inventarios constituyen un banco de datos que nos suministra las primeras fuentes para el estudio y la investigación científica. La elaboración de inventarios debe ser considerada como un proceso dinámico permanente. Resulta, pues, que los inventarios deben abarcar información a diversos niveles de precisión y fiabilidad, ya que incluso unos conocimientos superficiales pueden constituir el punto de partida para poner en marcha medidas de protección. (GARCÍA RIVER, CARMEN. ALZAGA GARCÍA, MILAGROS. 2008)

Estos criterios formulados con anterioridad han sido recogidos en la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, UNESCO, París, 2 de noviembre de 2001, en cuyo artículo 22 se establece que:

«a fin de velar por la correcta puesta en práctica de esta Convención, los Estados Partes establecerán autoridades competentes o, en su caso, reforzarán las ya existentes para que puedan elaborar, mantener y actualizar un inventario del patrimonio cultural subacuático y garantizar eficazmente la protección, la conservación, la presentación y la gestión del patrimonio cultural subacuático, así como la investigación y educación».

La carta arqueológica, tienen objetivos muy específicos; siempre con miras a la protección y conservación de los bienes patrimoniales. Pero cuyos fundamentos metodológicos en la praxis están dirigidos a cumplir las siguientes premisas:

  • Localizar, identificar y evaluar el patrimonio susceptible de ser investigado con metodología arqueológica; pues el simple hecho de tenerlos localizados, permite establecer un modelo de ordenación y actuación para protegerlos.
  • Diagnosticar su estado de conservación y los posibles riesgos o amenazas a su integridad patrimonial.
  • Normalizar el tratamiento del patrimonio arqueológico dentro de todos los procesos de transformación marítimos, costeros y portuarios.
  • Proponer actuaciones normalizadas que permitan proteger, conservar, investigar y difundir los valores de este patrimonio.

Conocer qué, dónde, cómo y cuándo se deben ejecutar las diferentes actuaciones que implican el ejercicio de la tutela de los bienes culturales, sobre todo cuando éstos son sólo parcialmente reconocibles o están en un medio de difícil acceso como es el medio subacuático, obliga a los decisores y actores institucionales encargados de la gestión patrimonial a establecer e instrumentar un amplio esquema de trabajo a la hora de la implementación de una carta arqueológica.

Puesto que, la necesaria gestión por parte de las instituciones administrativas, de proyectos de prospección, excavación, conservación y difusión, la cobertura básica proyectual que debe tener toda intervención puntual de investigación y conservación, así como la coordinación de los trabajos realizados por diferentes instituciones multidisciplinares para un mismo ámbito de análisis patrimonial, demandan la formalización de documentos de carácter global que sustenten todo tipo de investigación histórica que se haya desarrollado en un territorio, para conformar hipótesis sobre la evolución histórica, detectar las carencias o vacíos de conocimiento y, en definitiva, tener una información, en principio básica, para plantear el desarrollo futuro de la tutela del Patrimonio Arqueológico Subacuático de un área geográfica concreta.

A su vez, la evolución en el tratamiento y requisitos exigibles a la documentación e información que trata el patrimonio histórico refleja el grado de madurez de las administraciones encargadas de su tutela. Así, los aspectos que tradicionalmente aparecían como documentación suficiente para la gestión del Patrimonio Arqueológico (caracterización de yacimientos arqueológicos, localización y, a lo sumo, delimitación de sus ámbitos), se manifiestan claramente insuficientes. En la actualidad se precisa, además de la descripción de los elementos, su análisis, diagnóstico y propuestas de actuación ya que el ejercicio de la conservación de los Bienes Culturales se amplía y se hace cada vez más complejo.

Todo ello nos delínea la trascendencia y complejidad de las Cartas Arqueológicas como instrumento articulador de la gestión del patrimonio histórico cultural subacuático. Pues, su ejecución estará sometida a una serie de condicionantes que vienen marcados, sobre todo, por el medio en el que se desarrollará la investigación, un medio adverso que condicionará en gran medida la ejecución de las actuaciones arqueológicas a desarrollar.

En este sentido, se deben destacar entre los problemas fundamentales, que los especialistas encuentran para el desarrollo de su actividad investigadora en el medio subacuático, la falta de visibilidad, el exceso de profundidad, las corrientes, los tipos de fondo. Las especiales condiciones que pueden llegar a darse en puntos concretos del litoral, en ríos y lagos, como consecuencia del elevado volumen de aportes sedimentarios y de la acción de corrientes, crean un grave problema a la hora de reconocer, estudiar y difundir los valores de estos recursos culturales, convirtiendo su investigación y comprensión en una tarea difícil a la que hay que dedicar tiempo y trabajo con resultados que no siempre llegan a ser los deseados.

De ahí la gran complejidad en la instrumentación e implementación de estas herramientas de gestión al proceso de investigación histórica del patrimonio subacuático, pues supone permitir la localización e identificación de restos sumergidos de carácter arqueológico, proporcionando una mayor capacidad para el estudio de áreas extensas, solventando las limitaciones anteriormente citadas.

No obstante, en la actualidad podemos encontrar muchos casos de éxito en este sentido, que sin duda alguna suponen un referente en la implementación de este tipo de instrumentos de gestión patrimonial; entre las que se destacan, a juicio de este autor, las que se reseña a continuación.

 

El Patrimonio Cultural Subacuático que hoy yace en nuestras aguas, es un legado de ese período histórico en el cual Cuba y en especial La Habana, empiezan a convertirse en un punto de referencia continental…»

Eusebio Leal Spengler (1942-2020)

Historiador de La Habana
Dr. C Omar López Rodríguez

Santiago de Cuba fue escenario de momentos trascendentales en la historia de Cuba y del Mundo, como la Batalla Naval de 1898. El majestuoso Castillo de San Pedro de la Roca y los pecios de la escuadra del Almirante Cervera son testigos excepcionales de ese momento histórico».

Arq. Omar López Rodríguez

Conservador de la ciudad de Santiago de Cuba
Nicasio Viña Bayés

Debemos fomentar la cultura ambiental en las nuevas generaciones, solo el poder de la educación nos asegurará la perpetuidad del hombre sobre la tierra».

Dr. Cs. Nicasio Viña Beyés

Científico en investigador
Dr. C Vicente Díaz González Director de Cubasub

Proteger nuestro Patrimonio Cultural Subacuático, es preservar la identidad de la Patria para las presentes y futuras generaciones»

Dr. C. Vicente González Díaz

Director de CUBASUB
XAVIER NIETO PRIETO

Nuestras aguas encierran un patrimonio cultural que debemos conservar, investigar y estudiar para conocer en su globalidad la cultura del siglo XXI. Es un patrimonio por lo tanto a conservar para las generaciones futuras».

Dr.C. Xavier Nieto Prieto

Arqueólogo Subacuático Español
Alfonso Cruz. Pintor suabcuático.

Santiago de Cuba y en especial sus aguas guardan una magia y un color singular».

Alfonso Cruz

Pintor subacuático
Teodoro Rubio

Si se puede decir que hay un mejor pecio del mundo para bucear, entonces ese pecio es el Acorazado Cristobal Colón.

Teodoro Rubio Castaño

Buzo especialista e investigador

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