Cuando en 1887 el empresario estadunidense Henry B. Plant facilitó las condiciones para el viaje inaugural del USS Olivette, nunca imaginó que esta embarcación se convertiría en un eminente testigo de la Historia de Cuba.

Durante poco más de tres décadas, el navío entrelazó los puertos de Tampa, Cayo Hueso y La Habana portando una carga que iba más allá de correspondencia y miles de viajeros, para atestiguar un sinfín de vivencias que lo convirtieron poco a poco en cómplice de conspiraciones y planes de lucha.

 

En más de una oportunidad figuras insignes de la causa insurreccional, utilizaron la nave para transportarse entre ambos países, así como para mandar encomiendas que servirían de apoyo a las tropas mambisas. Por eso, no es de extrañar que continuamente las autoridades españolas, guiadas por los rumores que circulaban al respecto, arremetieran acciones de registro y alcance contra el Olivette.

Pero quizás el más notable de estos hechos puede ubicarse en 1895 cuando Juan de Dios Barrios, enviado por José Martí, llevaba consigo el mensaje que anunciaba a Juan Gualberto Gómez la orden de alzamiento en Cuba. Precisamente, asociada a la figura del más universal de los cubanos podemos encontrar otros momentos memorables del buque estadounidense, pues según varios criterios, el apóstol fue el mayor y más ilustre pasajero del Olivette.

Cuentan que cuando el 25 de diciembre de 1891 Martí se dirigía hacia Cayo Hueso, el barco fue engalanado al efecto y la banda de música “La Libertad” interpretó el himno nacional en el transcurso del viaje, mientras que una nota en la prensa local anunciaba el hecho de la siguiente manera: “…Las sociedades, Corporaciones y Clubes políticos que lo deseen, como también el bello sexo y el pueblo todo, deben darse cita en la tarde de hoy, en el muelle donde atracará el vapor Olivette, a cuyo bordo viene nuestro querido hermano José Martí …” Fue así que surgió una festividad de agasajo a la embarcación a su llegada a la ciudad de Cayo Hueso y que perduró más allá de la muerte del revolucionario cubano.

Durante la guerra hispano-cubano-norteamericana, la nave, también ayudó en la evacuación de los ciudadanos norteamericanos radicados en el país y fue utilizada para el envío de tropas y otras acciones del teatro de operaciones militares. Sobre este aspecto en particular el periódico The Daily Paladium constató que el navío ayudó en la transportación de los sobrevivientes del Maine, el abastecimiento de suministros y la atención médica de las tropas estadounidenses.

Para esas fechas, el Olivette que ya contaba con gran reconocimiento en ambos países, también fue utilizado por otras personalidades como Martha Abreu y su esposo Luis Estévez, el compositor Ernesto Lecuona y la señora Clara Barton, presidenta de la Sociedad Cruz Roja de los Estados Unidos, por solo citar algunas de las distinguidas figuras que dejaron su impronta en esta nave.

Y es que hasta su final, el destino quiso que el USS Olivette estuviese vinculado a la historia de la Isla de Cuba, al allanarse a tan solo unos kilómetros del Castillo del Morro en la Habana. Fue en la madrugada del 12 de enero de 1918, cuando luego de 7 horas y aproximadamente 169 kilómetros de viaje, el barco no pudo con las inclemencias del tiempo y quedó varado en las postrimerías del río Bacuranao. En ese momento, el vapor volvió a acaparar titulares por las arduas acciones de rescate, la gran recompensa que se ofreció para quien lo salvara y finalmente su hundimiento en las aguas habaneras, donde yace hasta la actualidad como uno de los atractivos del Patrimonio Cultural Subacuático Cubano.