Por: Teodoro Rubio Castaño publicado por EXCELENCIAS  /  Fotos: Vicente González Díaz

No pretendo escribir una guía de buceo en Cuba, sino contarles algunas de las muchas experiencias que he vivido bajo las profundidades, a lo largo de mis sucesivos viajes a la Mayor de las Antillas. Lo que sí recomiendo, encarecidamente, es la experiencia de bucear en sus mares, por los que siento una pasión inusitada, y no se me ocurre mejor forma de demostrarlo que compartiendo una vivencia.

Formé parte de una expedición que en mayo del 2008 realizó varias inmersiones en el pecio del crucero español Cristóbal Colón, en el Oriente de la Isla. Las personas que formaban aquel grupo eran extraordinarias: Vicente González, fotógrafo subacuático; Omelio Borroto, director de La Naturaleza Secreta de Cuba; Alfonso Cruz, pintor submarino; Noel López, camarógrafo subacuático; y por último Javier Nart, abogado, corresponsal de guerra y actualmente Eurodiputado.

UCEO EN CUBA, PASIÓN BAJO EL MAR

Tras un duro día con doble inmersión en el crucero español, y en una larga sobremesa, Javier nos contó que había tenido la suerte de bucear por todos los mares del mundo, pero si tuviera que elegir entre las mejores inmersiones realizadas por él, escogía Jardines de la Reina, en Cuba. Por aquel tiempo yo aún no había estado en Jardines. Fue en 2011 cuando tuve la suerte de visitar ese lugar emblemático del buceo mundial, donde ejerce, entre otros, Noel López como Dive Master, con una profesionalidad y una atención fuera de rango, conocida y admirada por todo el mundo del submarinismo en Cuba y a nivel global. Fue entonces que entendí perfectamente las palabras de Javier Nart.

Las emociones serían muy largas de contar, pero me quedo con las que se producen cuando saltas desde tu embarcación al agua y un enjambre de tiburones caribbean reef shark (tiburón de arrecife caribeño, silky shark (tiburón sedoso), meros, guasas, barracudas y cardúmenes inmensos de peces de todos colores imaginables te siguen como un «perrito faldero».

El fondo marino es espectacular. Vi, entre tantas maravillas, una cherna del tamaño de un SEAT Ibiza que contemplaba pausadamente con su enorme boca abierta para respirar, mientras que a uno parecía que se le iba a salir el corazón por la boca debido al susto. Al picar fondo por sus impresionantes paredes de roca, tapizadas de corales de diversas especies, esponjas de variadas formas y enormes gorgonias de todos los colores, se divisan a lo lejos tiburones zorro, martillo, tigre, tortugas marinas, mantas raya y grandes pelágicos. Sencillamente allí pierdes la noción del tiempo y el espacio. Al mirar tu ordenador de buceo, te percatas que estás a una profundidad preocupante, y súbitamente vuelves a la realidad con un subidón de adrenalina.

Por si esto fuera poco, al adentrarse en los manglares te encuentras con algunos de los cocodrilos, cubanos y americanos, que recorren los canales naturales, en un auténtico laberinto de agua salada y frondosa vegetación. Debemos tener en cuenta que Jardines de la Reina es un conjunto de cayos alejados casi 50 millas náuticas de la costa frente a Júcaro en el mar Caribe, en la costa sur de Cuba, de la región central. Es un área restringida de pesca de 250 Kms cuadrados, quizá el último territorio casi virgen del planeta. Una auténtica maravilla. Gozar de aquellas soledades, de aquel paraíso perdido, es un ejercicio muy saludable para la mente y para el espíritu.

Podría seguir ahondando en los prodigios de Jardines, pero no quiero olvidarme de otros muchos lugares de buceo en Cuba, que son también auténticas joyas. Sobresale María la Gorda, con paredes submarinas alucinantes, de más de 700 ms de profundidad en caída libre. De igual belleza son los entornos marinos de Isla de la Juventud, para mí las aguas de mayor transparencia del mundo. Se suman a esa exquisita lista Playa Girón, con fondos y pecios emblemáticos; Cayo Levisa; y Santiago de Cuba, que constituye una Inmersión en la Historia con los pecios de los barcos que formaban parte de la Escuadra de Operaciones de las Antillas del Almirante Cervera.

Imprescindibles son también Cayo Largo de Sur, poseedor de una biodiversidad impresionante; y Santa Lucía, que ofrece la exploración en el pecio del Mortera y con los tiburones toro en el canal de Nuevitas. Se pueden practicar todas las especialidades de buceo, en cuevas, en cenotes, en pecios, en mar abierto…; con inmersiones tanto para principiantes como para submarinistas avezados. La temporada más propicia es el invierno por la ausencia de lluvias, lo cual garantiza la claridad del agua; aunque en Cuba se puede practicar la inmersión todo el año.

Por último, una acotación para el viajero que pase solo por La Habana. Existen en la capital cubana centros emblemáticos de buceo, como la Marina Hemingway o Marina Tarará. En la misma bahía de La Habana hay inmersiones tan impresionantes como las del Cementerio de las Anclas, en la parte exterior del Morro, -lugar donde fondeaban antiguamente los barcos antes de entrar en la rada habanera- y el histórico pecio del crucero español Sánchez Barcáiztegui, vencido por colisión en los albores de la última Guerra de Cuba, y que permanece hundido en el interior del Puerto.Un proyectil calibre 305mm probablemente de acorazado estadounidense Oregón o USS Iowa, encontrado entre la maleza, a la altura aproximada de Buey Cabón, a unas 5 millas náuticas de la entrada de la bahía de Santiago de Cuba (10 de mayo de 2006).

UCEO EN CUBA, PASIÓN BAJO EL MAR