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Mejores fotografías subacuáticas de 2022 (Ganadores del UPY 2022)

El concurso Underwater Photo of the Year 2022 (UPY) ha contado este año con 4.200 fotos submarinas participantes de fotógrafos provenientes de 71 países. Con sede en Reino Unido, este concurso fotográfico anual premia las fotografías tomadas debajo de la superficie del océano, lagos, ríos y piscinas. Actualmente cuenta con categorías diferentes, que incluyen Gran Angular, Macro, Naufragios, Comportamiento, Retrato, Blanco y Negro, Compacto, Arriba y viniendo y Conservación marina.

El primer Fotógrafo submarino del año fue nombrado en 1965. El ganador de 2022 ha sido el fotógrafo español Rafael Fernández Caballero por su increíble imagen titulada «Bailando con los gigantes de la noche».

A continuación presentamos las imágenes subacuáticas ganadoras de 2022.

Premio al Fotógrafo Submarino del Año.

Autor: Rafael Fernández Caballero (España)

Título: «Dancing with the giants of the night» (Bailando con los gigantes de la noche)

 

Premio Arriba y vininedo (Up and Coming)

Autor: Quico Abdal (España)

Título: Supernova in paradise (Supernova en el paraíso)

 

Premio Fotógrafo británico subacuático de 2022 (British Underwater Photographer of the Year 2022)

Autor: Matty Smith (Australia)

Título: «A 3.5m great white curiously approaches my lens» (Un gran blanco de 3.5 m se acerca curioso a mi lente)

 

Premio Fotógrafo británico más prometedor de 2022 (Most Promising British Underwater Photographer of the Year 2022)

Autor: Paul Pettitt (Reno Unido)

Título: «Diamonds and Rust» (Diamantes y óxido)

 

Premio Mi patio trasero 2022 (My backyard award 2022)

Autor: Pekka Turi (Finlandia)

Título: «All You Need Is Love» (Todo lo que necsitas es amor)

 

Premio Fotógrafo de la Conservación Marina del año 2022 (Marine Conservation Photographer of the Year 2022)

Autor: Thien Nguyen Ngoc (Viet Nam)

Título: «Season of anchovy fishery» (Temporada de pesca de la anchoa)

 

 

Un hombre de mar

Por: Sheyla Lageyre López (Periodista)

José Cusa Tellez de Girón (Pepito como todos lo conocen), me mira con los ojos vivos, de joven, me sonríe y recuerda… Son 82 años los que carga sobre su andar pausado, sobre los problemas que le ha traído a su audición tanto tiempo de buceo y pesca submarina. 82 años de historia, de lucha, de valor. Usa gorra de marinero y espejuelos. Me hace pensar en los marinos de fotos y pinturas antiguas, imágenes que inmortalizaron a grandes hombres, como él.

El Contralmirante de la Marina Cubana, el combatiente de la clandestinidad, la Sierra y Girón, hoy solo nos habla de sus experiencias, de su amor por el Gran Azul que nos conecta.

Siempre fue un hombre de mar, desde niño. Se le humedecen los ojos y se le corta la voz cuando recuerda a sus padres, a su foto vestido de marinero de cuando tenía un año, a las vacaciones en la costa, a los paseos a bordo de “La nena”, la embarcación de su papá, que tenía ese nombre porque era el apodo cariñoso de su madre.

Se ríe cuando habla de cómo perdió la piel de la nariz, con una quemadura de tercer grado, porque desde los 8 años fue nadador de espaldas, y el sol le hizo mucho daño en el rostro. Asimismo, obtuvo varias medallas de oro en su trayectoria.

Me explica lo feliz que se puso cuando lo designaron para ocupar un cargo en la Marina, allá por el año 1965, porque un joven de 25 años lo que quiere es “pista” y mucho más cuando era un trabajo que implicaba estar cerca del lugar donde mejor se siente. “Todos lo sabían: mi pasión era el mar”. Abandonaba un cargo de Segundo Jefe de la Dirección de Operaciones del Estado Mayor General, para convertirse en Jefe de la Flotilla de Lanchas Coheteriles. Posteriormente fue Jefe de la Academia Naval y Jefe de la Marina de Cuba.

Le pido que me hable de algún enfrentamiento naval, de su experiencia como militar en la marina.

“Tenía 26 años cuando tuve la oportunidad de destruir la embarcación del contrarrevolucionario náutico Antonio (Tony) Cuesta. Venía en lanchas rápidas desde los Estados Unidos maniobrando por toda la cayería, enmascarándose, y le tiraba a los hoteles de Varadero. Atacó el parque Maceo, el Hotel Riviera, el acuario de La Habana.

Recuerdo que en mayo de 1966 estábamos en alarma de combate por una situación que se había dado en la Base Naval de Guantánamo. El jefe de la marina, el Comandante Aldo Santamaría, me designó como jefe de un grupo operativo y me dio facultad para mover las unidades de la marina, por lo que traje una lancha torpedera para la bahía de La Habana.

Una noche, como a las 11, salgo a inspeccionar los dispositivos de defensa de La Bahía en dicha lancha, coincidió que Antonio Cuesta había venido a cumplir una misión. Esta consistía en allanar el camino para un atentado que se le haría Fidel Castro. Desembarcaron por Monte Barreto, que ahora está lleno de hoteles, pero que aquel 29 de mayo de 1966 era un monte. Ahí había una escuela de pesca de milicianos y detectaron la embarcación que se aproximaba y se tirotearon con ellos. Tony Cuesta huye con cuatro mercenarios más.

Me alertan del combate y me dan un rumbo a coger y yo les digo que me dejen libre y me autorizan a actuar con libertad. Entonces me empato con Tony Cuesta que va huyendo en la lancha con sus 4 tripulantes. Ya habían iniciado un combate con dos embarcaciones cubanas: una 125 (comandada por Marrero) y otra 128 (comandada por Chacón). La lancha de los mercenarios no dejaba de disparar. Les digo que me dejen el combate, Chacón me escucha, pero Marrero no tiene puesto el intercomunicador y sigue combatiendo. Yo había embarcado dos ametralladoras de mano y manejaba una de esas. Le había dicho al comandante de mi lancha que pasara a la embarcación mercenaria “por ojo” par que el combate fuera a corta distancia y en 3 giros pudimos hacerle un fuego duro, logrando que se incendiara. Esta se detiene y Noel Marrero intenta entrar, entonces Tony Cuesta trata de tirarle una granada, pero esta le explota y le vuela la mano izquierda.

En ese combate fueron abatidos dos de los mercenarios. Uno de nuestros tripulantes fue herido en el rostro, dos impactos de bala, pero nada de gravedad. Ya con la lancha incendiada yo veo que hay dos que siguen vivos y se tiran al agua, uno se tiró hacia proa y el otro hacia popa. En ese momento le ordeno al comandante de mi embarcación que metiera la lancha en el medio del incendio. Mi Segundo cogió al de la proa y como yo no podía coger al de la popa me encaramé en la lancha incendiada, con aquel fuego destruyéndolo todo, para tratar de rescatarlo. Ahora me percato que fue una de esas locuras que hace uno cuando tiene 26 años.

En la lancha estaba Tony Cuesta todavía, fui hacia él, lo agarré por una mano y cuando trato de cogerle la otra me doy cuenta de que la había perdido. Me ayudaron a izarlo para sacarlo de ahí. Vi a un muerto entre los dos asientos: debía tener unos 30 años y el pelo negro, tenía puesto un chaleco. Al otro no lo vi. Esto parece un cuento largo, pero realmente son cosas que suceden en cuestiones de segundos.

En cuanto puse un pie fuera de la lancha, aquello explotó y se hundió, y una oscuridad absoluta se cernió sobre nosotros. Fue muy impresionante. Pero logramos rescatar y a la vez apresar al jefe de la contrarrevolución náutica, que ya varios estragos había causado en toda la zona costera”.

Cada palabra la revive como si hubiera sido ayer. Me transporta con su emoción a aquella noche oscura, rodeado por unas aguas negras que solo iluminaban los proyectiles. No puedo evitar preguntarle si no había sentido miedo. Me mira a los ojos:

“Nunca he sentido miedo en el mar, al contrario, lo he sentido siempre como un elemento mío, como un amigo”. Hace una pausa y agacha la cabeza. Cuando me devuelve la mirada observo una sonrisa cómplice:

“Hija, la verdad, es que me corre agua salada por las venas”.

Pánico en el fondo de la Bahía

Por: Teodoro Rubio Castaño (Buzo e Investigador de la Batalla Naval de 1898)

Nos disponíamos un grupo de buceadores, liderados por el Dr. Vicente González, a afrontar el buceo en el pecio del carbonero norteamericano USS Merrimac hundido ex profeso el 3 de junio de 1898 en una acción de comando llevada a cabo por la marina de los Estados Unidos con la intención de embotellar a la escuadra española del almirante Cervera, sitiada en el interior de la bahía de Santiago de Cuba durante el bloqueo de la Guerra Hispano-cubano-estadounidense de 1898. El intento se tornó en fracaso, es algo que sería largo de explicar ahora, pero lo que es obvio es que su hundimiento nos ha proporcionado a los buceadores un pecio excepcional cargado de historia.

Para mí era una oportunidad única, lo había intentado en otra ocasión aunque las difíciles características que tiene esta bahía de bolsa sometida a grandes corrientes provocadas por las mareas, y la poca visibilidad que tienen sus aguas en superficie, me lo habían impedido ya que no se pudo localizar el pecio y hubo que desistir. Además, en esta ocasión nos acompañaba un equipo del programa Thalassa de TV3, de la Televisión de Cataluña; era una oportunidad para mí de difundir mi pasión por el buceo en los pecios de la escuadra de Cervera que era de lo que versaba el documental a través de un programa tan prestigioso dedicado al mar y a sus gentes. También era un reto personal muy importante, después de haber buceado en todo los pecios de los barcos españoles pertenecientes a la escuadra de Cervera que se hallan hundidos en aguas próximas a Santiago de Cuba. Cerraba el círculo buceando en el barco norteamericano, algo difícil de conseguir para un extranjero. Ese día me sonrió la suerte, lo conseguí pero me llevé uno de los mayores sustos que he tenido bajo el mar.

La verdad es que esta vez estábamos mucho mejor preparados porque disponíamos de una embarcación que se pudo emplazar sobre el pecio y pudimos realizar la inmersión descendiendo a través del cabo del ancla. Antes de esa maniobra debo decir que costó bastante localizar el Merrimac, y fue gracias al sónar que llevaba nuestra embarcación lo que permitió localizarlo tras varios intentos; seguramente sin esa ayuda electrónica hubiéramos vuelto a fracasar como la vez anterior.

Pertrechados con nuestros equipos de buceo, esperando la señal para saltar al agua para que las cámaras pudieran inmortalizar ese momento nos lanzamos al mar y en parejas bajábamos por el cabo hacía el fondo para reunirnos en el pecio como se había previsto en la charla previa a la inmersión dada en la embarcación de apoyo.

La bajada era muy angustiosa porque distante medio metro de mi compañero no le veía la cara; el agua era de color marrón, parecía que estaba buceando en el interior de una taza de chocolate. Es una sensación muy estresante pero, increíblemente, cuando has descendido 5 o 6 metros el agua se vuelve transparente, mirando hacia arriba parecía que tenía una bóveda por la que se colaban los rayos de sol de la tarde dándole un aspecto místico a la superficie. Debajo de mis aletas pude ver el pecio en toda su dimensión: era impresionante.

El motivo de bucear por la tarde era debido al paro de marea que es el único momento que el mar está en calma, sin corrientes. El barco carecía de arboladura por ser un barco de acero y estaba muy conservando a pesar de los más de 100 años transcurridos bajo el agua; la bahía lo protegía de los envites del mar. Una vez en el fondo y todos los submarinistas reunidos, Vicente me llamó y por señas me explicó dónde estaban situadas las cargas sin explotar que habían emplazado los marinos norteamericanos a babor y a estribor del carbonero para hundirlo, estaba extasiado cuando de pronto todo empezó a temblar y a escucharse un sonido ensordecedor.

Es importante recordar que era mediados del mes de marzo de 2010, justo dos meses después del mortífero terremoto que asoló Haití, yo estaba convencido que estaba asistiendo a un seísmo submarino y mi intención fue ascender a la superficie, pero Vicente me lo impidió sujetándome con firmeza. Es importante recordar que bajo el agua no se puede hablar a no ser que dispongas de un equipo muy sofisticado de comunicación submarina que no era el caso; al final a base de señas me tranquilizó y me hizo sujetarme al
barco que temblaba como un flan. Poco a poco pude calmarme y cuando dejó de temblar el barco, y volvió el silencio, pude continuar la inmersión, que la volví a disfrutar, pero debo confesar con un sesgo de preocupación que me resultaba inquietante permanecer en el fondo y tenías ganas que la inmersión acabara. Pude ver el interior del pecio sin entrar en él y puedo asegurar que es lo más oscuro que he visto en mi vida bajo el mar, ni el haz de la linterna alumbraba por la cantidad de limo en suspensión que había, lo que le daba un aspecto fantasmagórico. Si existe el infierno debe ser algo parecido a eso y creo que no sería capaz de entrar ahí aunque estuviera todo el oro de los incas en su interior. Una vez de regreso a la superficie Vicente se reía de mí mientras me explicaba que el temblor y el ruido lo habían producido el paso del crucero Royal Caribbean sobre nosotros y que si no me hubiera sujetado me habría enfrentado a una muerte segura al ser interceptado en mi ascensión por las hélices del crucero que tienen más de tres metros de radio. Esta es mi experiencia en el pecio del Merrimac que me heló la sangre.

28 de Octubre de 1492 : Crónica de un encuentro

Por: Lic. Arletty Sánchez Sánchez. Periodista.

El 28 de octubre de 1492 Cristóbal Colón, a cargo de dos carabelas, la Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María, desembarca en «la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto» por Puerto Bariay, en Holguín. El genovés, en sus ansias de trazar nuevas rutas comerciales con Oriente encontró la Mayor de las Antillas y con ella, una riqueza invaluable. More…

¿QUIÉNES FUERON LOS PRIMEROS BUCEADORES?

Por: MSc. Vicente Gonzalez Portuondo

Desde el comienzo de los tiempos, su inquietante magnitud, ha sido objeto de los más controvertidos y apasionados sentimientos. Fascinación, admiración, miedo y terror vienen a nuestra mente cuando oímos hablar de «ella». Venerada de todas las maneras posibles, cantada por los cantores, escrita por los poetas y narrada por pescadores y hombres de mar, en sus mitos, anécdotas e historias de fantásticas criaturas y divinidades que trascienden el imaginario cultural de generaciones y sociedades pretéritas…; «La Mar«, ha sido el «reino del misterio» durante siglos. More…

HISTORIAS DE SÁBALOS

Texto: Noel López Fernández, fotos: Maydel Pérez Valle y Noel López Fernández.

Los Sábalos o Tarpons (en inglés) (Magalops atlanticus, su nombre científico) son peces que tiene sus mayores poblaciones en aguas saladas, incluyendo las oceánicas, pero viven también en aguas salobres y hasta en aguas con muy baja salinidad y pueden llegar a tener un gran tamaño: se han capturado individuos de casi 300 libras de peso y la estatura de un hombre. Tienen hábitos gregarios, generalmente se les observa formando cardúmenes de muchos individuos. More…

El Patrimonio Cultural Subacuático que hoy yace en nuestras aguas, es un legado de ese período histórico en el cual Cuba y en especial La Habana, empiezan a convertirse en un punto de referencia continental…»

Eusebio Leal Spengler (1942-2020)

Historiador de La Habana
Dr. C Omar López Rodríguez

Santiago de Cuba fue escenario de momentos trascendentales en la historia de Cuba y del Mundo, como la Batalla Naval de 1898. El majestuoso Castillo de San Pedro de la Roca y los pecios de la escuadra del Almirante Cervera son testigos excepcionales de ese momento histórico».

Arq. Omar López Rodríguez

Conservador de la ciudad de Santiago de Cuba
Nicasio Viña Bayés

Debemos fomentar la cultura ambiental en las nuevas generaciones, solo el poder de la educación nos asegurará la perpetuidad del hombre sobre la tierra».

Dr. Cs. Nicasio Viña Beyés

Científico en investigador
Dr. C Vicente Díaz González Director de Cubasub

Proteger nuestro Patrimonio Cultural Subacuático, es preservar la identidad de la Patria para las presentes y futuras generaciones»

Dr. C. Vicente González Díaz

Director de CUBASUB
XAVIER NIETO PRIETO

Nuestras aguas encierran un patrimonio cultural que debemos conservar, investigar y estudiar para conocer en su globalidad la cultura del siglo XXI. Es un patrimonio por lo tanto a conservar para las generaciones futuras».

Dr.C. Xavier Nieto Prieto

Arqueólogo Subacuático Español
Alfonso Cruz. Pintor suabcuático.

Santiago de Cuba y en especial sus aguas guardan una magia y un color singular».

Alfonso Cruz

Pintor subacuático
Teodoro Rubio

Si se puede decir que hay un mejor pecio del mundo para bucear, entonces ese pecio es el Acorazado Cristobal Colón.

Teodoro Rubio Castaño

Buzo especialista e investigador

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