Por: Lic. Arletty Sánchez Sánchez. Periodista.

El 28 de octubre de 1492 Cristóbal Colón, a cargo de dos carabelas, la Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María, desembarca en «la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto» por Puerto Bariay, en Holguín. El genovés, en sus ansias de trazar nuevas rutas comerciales con Oriente encontró la Mayor de las Antillas y con ella, una riqueza invaluable.

A este descubrimiento, si se le podría llamar así, dedicó una página completa de su diario, embargado por la emoción y las expectativas que provocaban en él la hermosa isla y que se acrecentaron al explorar más y más sus cualidades.

En sus observaciones, Colón anotó que los indígenas poseían conocimientos de pesca, y vivían en casas grandes y limpias que hallaron desiertas, ya que estos, se habían escondido de los europeos, una característica común que había notado el almirante en previas excursiones .

Sin embargo, cuando los indios regresaron a sus casas, le ofrecieron a los extraños comida y bebida, les dieron como asiento la silla de los caciques y les enseñaron sus costumbres de fumar tabaco, por lo que Colón destacó que eran muy mansos y remarcó en carta a Sus Altezas la intención de hacerlos cristianos prontamente.

Así, mientras más conocía aquella tierra firme – que pensaba por error era un continente- más se revelaba ante los ojos del genovés las ricas posibilidades que ofrecería Cuba a la Corona con el cultivo del algodón y  la explotación del oro y piedras preciosas, que los indios conocían y llevaban como adorno en su cuerpo.

El encuentro de estas dos culturas, según explica a Cubasub el Dr. C Israel Escalona, secretario de la Comisión Científica de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, marcó en la Historia  el inicio del interés del Viejo Continente y el Nuevo Mundo, al que, sin saberlo, había llegado por error Cristóbal Colón.

No puede llamarse descubrimiento, añade además el historiador, debido a que ya vivían personas en la isla y por tanto, había sido descubierta por otros, sin embargo, el choque o encuentro de ambas partes siempre marcará un hito en el desarrollo de la humanidad, ya sea de uno u otro lado de la historia, conquistadores y conquistados, vencedores o vencidos.